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miércoles, 15 de abril de 2015

COMO DISFRUTAR LA EXITACIÓN

  EL CONTACTO ÍNTIMO
 
 
El deseo es la primera manifestación sexual de una persona; una vez despertado dicho deseo para iniciar una relación sexual es necesario que aparezca la excitación, esa sensación que parece llevar directamente a la unión de los cuerpos para disfrutar del placer. La excitación se puede prolongar todo lo que la pareja desee, con caricias, juegos o fantasías, pues cada uno disfruta de este momento especial según sus preferencias, porque el acto sexual no puede ni tiene por qué ajustarse a unas reglas preestablecidas.
Si embargo, aquí se trata de dar sólo unas pautas generales para aquellos que busquen el sexo por primera vez, o bien para aquellos que deseen experimentar nuevas sensaciones, pero sin olvidar que la imaginación de la pareja es la única que, en definitiva, establece qué es lo mejor que se puede hacer en un momento determinado.

BESOS
 
BESOS EN LA BOCA
Una primera fase para la excitación, que podría ser general para cualquier relación, es el beso. Esto se considera como la mejor manera de trasmitir los sentimientos a la otra persona. Por hábito y por cultura, siembre ha sido la demostración de cariño más universal.
Para la estimulación, los besos son considerados como uno de los actos más eficaces. Tanto los besos dados en los labios, como aquellos en los que la pareja utiliza la lengua, se puede decir que son casi obligados a la hora de realizar el acto sexual, desde su inicio hasta el orgasmo final.
Los besos dados en la boca son, en la mayor parte de las relaciones, el verdadero preliminar; las parejas comienzan por rozarse los labios, con las bocas cerradas. Poco a poco las bocas se abren para permitir la entrada de la lengua, éstas se encuentran, se tocan, se palpan. Uno de los dos explora con su lengua la boca del otro, por todas partes, las encías superiores e inferiores, el paladar y el frenillo que se encuentra debajo de la lengua.
Otro tipo de besos es sacar y meter la lengua de la boca de la pareja; si lo que se desea es aumentar la excitación en la pareja una buena técnica es succionar su lengua.
Cuando un hombre besa a una mujer apasionadamente e introduce su lengua hasta el fondo de la boca de su compañera y la mueve como si fuera su pene en la vagina de ella, se llama "beso de penetración".
Unos besos suaves, pero no por eso menos excitantes, son los que se dan en la comisura de los labios, mientras la pareja mantiene la boca semiabierta; también se pueden dar besos sólo en el labio superior, o bien succionarle el labio. Si se recorre con la punta de la lengua todo el contorno de la boca de la pareja o también se coge el labio inferior con los dedos y se besa la parte interior, seguro que él o ella experimentará unas sensaciones nuevas y excitantes y pronto querrá volver a esos besos más apasionados.
Si la pareja quiere divertirse en una relación, los besos presentan muchas posibilidades para jugar un poco. Por ejemplo, la mujer coloca entre sus labios una fresa, el hombre intenta quitársela, seguro que si alguien está mirando, no sabrá nunca cuál de los dos se ha comido la fruta. Otro juego es que cualquiera de los intente dar un beso al otro, mientras éste mueve la cara hacia los lados hará que no se lo de.

BESOS EN LOS PECHOS DE LA MUJER
Para la mayoría de las mujeres, los besos que su compañero le da en los pechos son imprescindibles, pues son capaces tanto de despertar su excitación como de mantenerla durante el acto sexual. Los besos en los pechos se dan especialmente en los pezones, en donde el hombre lo introduce en su boca y lo succiona. Otra forma de besar es que el hombre en vez de succionar el pezón, lo introduzca en su boca y lo presione con la lengua contra el paladar. Unos pequeños mordiscos, muy suaves, en los pezones también resultarán gratificantes para la mujer, o bien, el hombre protege sus dientes con los labios y "muerde" de esta manera el pezón. Otra posibilidad para hacer el beso más "dulce" es que el hombre pone un poco de nata en el pezón de la mujer y lo succiona como si estuviera mamando.
Cualquiera de los besos en los pechos son gratificantes para la mujer, pero si en ellos se pone un poco de imaginación, serán muchos más agradables, romperán con la rutina y ayudará a las parejas a comunicarse más íntimamente.

BESOS EN LA MANO
Besar las manos también puede ser muy estimulante, ya que es una zona muy sensible del cuerpo, en especial la palma de la mano y la yema de los dedos. Pero ara que estos besos no resulten casi de cortesía, lo primero es que uno de los dos puede coger los dedos de su pareja y metérselos uno a uno a la boca, con la lengua puede acariciarlos, o bien chuparlos, metiéndolos y sacándolos.
Para convertir estos besos en un juego preliminar, uno de los dos pone un poco de leche en su palma de la mano y se la ofrece al otro que la chupará toda, como si fuera un gato que recibe la comida de su amo.
También se pueden untar los cinco dedos, por ejemplo, el meñique con azúcar, el anular con nata, el medio con leche condensada, el índice con mermelada de frambuesa y el pulgar con mantequilla y ofrecerlos uno a uno al otro para que éste los chupe, metiéndose todo el dedo a la boca.

BESOS EN LOS PIES
Otra de las partes donde la boca puede propiciar caricias, es decir, besos, es en el dedo gordo del pie, una zona cargada de erotismo y sensualidad. Se trata simplemente de chuparlo, ya sea manteniéndolo dentro de la boca o sacarlo y meterlo repetidas veces. También se puede besar cada uno de las zonas que hay entre los dedos de los pies, con besos pequeños y repetidos. Por último se besa el arco del pie, el empeine, con besos sonoros y largos.

BESOS EN LAS RODILLAS
Si lo que se quiere es llenar a la pareja de besos por todo el cuerpo no hay que dejar de hacerlo en las rodillas. Uno de los dos se sienta en una silla, mientras el otro se arrodilla delante de él y le coge la pierna por detrás de la rodilla y por el talón. Le besa la rodilla con los labios abiertos hacia adelante, abriéndolos y cerrándolos.
Detrás de las rodillas es una zona muy sensible; si se han besado por su parte delantera, se levanta más la pierna del compañero para besar la parte de atrás de las rodillas.

BESOS EN LOS MUSLOS
Nunca se debe de olvidar besar los muslos, puesto que son una de las zonas más erógenas del cuerpo. También es atractivo ir cambiando de postura, como si el besar fuera todo un ejercicio. Por ejemplo, para este tipo de besos uno de los dos se pone de pie con las piernas abiertas, el otro se arrodilla delante de él y besa la parte interna de los muslos con los labios abiertos y hacia adelante. Se recorre toda la zona besando y besando, en especial la que se encuentra más cerca de los genitales.

BESOS EN LOS COSTADOS
Aprovechando que ambos están de pie es mejor continuar en esta posición para besarse el costado de los cuerpos; el hombre le coge una mano a la mujer y se la levanta para besarle los costados, hasta llegar a las axilas. Ella hace lo mismo, pero en el lado contrario. Estos besos es mejor darlos con el interior de los labios.

BESOS EN EL PERINEO
El perineo es la zona que se encuentra entre los órganos genitales y el ano. Es una zona sumamente erógena y quizás la más desconocida de ellas, pero es altamente estimulante. Para besar esa zona y a la vez estar cómodos, la mujer o el hombre, se tumba boca arriba con las piernas flexionadas y abiertas, mientras el otro se arrodilla delante de él y besa el perineo muy suavemente, casi pasando los labios por la piel, sin presionar. No es sólo una zona erótica, sino que es también muy delicada, por eso los besos deben ser muy suaves.
Ya se sabe que los besos pueden darse en cualquier parte del cuerpo, y también que la variedad de besos va desde los muy suaves a tiernos a aquellos que los franceses, expertos en el arte de amar, denominan besos à la cannibale. Estos son los que se conocen comúnmente con el nombre de chupón y dejan la piel amoratada. Es lo que el KAMA SUTRA denomina mordisco oculto. Algunas mujeres, y también algunos hombres, son reacias a dejarse dar esta clase de besos por razones personales o porque no les gusta que su compañero deje marcas en ella. Sin embargo, hay otras mujeres a las que sí les gusta y no podrían pasar sin ellos, sobre todo, cuando su compañero se los da en los senos o en la parte interna de los muslos, cerca de su sexo.
Hay parejas que durante el acto sexual, tienen la necesidad de mantener continuamente sus bocas en contacto. para este tipo de personas, lógicamente, la forma perfecta para hacer el amor es aquélla en la que la pareja está constantemente mirándose las caras.

CARICIAS

CARICIAS CON LENGUA
Maraichignage.
Una técnica para acariciar con la lengua es la que los franceses llaman "maraichignage". Se recomienda que la realice el hombre sobre la mujer. Se trata de que la mujer se tumbe boca arriba, con las piernas semiabiertas, al igual que los brazos, en una posición totalmente relajada. El hombre estará arrodillado o sentado a un lado de ella, esto como le resulte más cómodo. Comienza por besar a la mujer; los dos se tocan las puntas de las lenguas, cuando note una cierta excitación en ella, debe pasar la lengua por las orejas. Los movimientos de la lengua en toda esta técnica son movimientos largos, ya que se trata de pasar la lengua el mayor tiempo posible por una determinada zona. La lengua llega a los hombros y al cuello y baja a las axilas. Por supuesto no se debe olvidar pasar la lengua por los pechos y los pezones. Se coge una mano de la mujer y se pasa la lengua por cada uno de los dedos y por la palma de la mano. El vientre se rodea entero, los mismo que muslos hasta llegar a la planta de los pies, sin olvidarse del dedo gordo del pie. El último camino que recorre la lengua son los genitales, la vagina, los labios y, por supuesto, el clítoris de la mujer.

Para la mujer las caricias con la lengua son muy estimulantes, especialmente en sus pechos; el hombre puede lamer los pechos enteros con más dedicación a los pezones o puede pasa sólo la punta de la lengua, dando ligeros golpes al pezón o rodeándolo. Un juego, parecido al de los besos, es que el hombre unte leche condensada en los pechos de la mujer y los lama repetidas veces, como si fuera un helado, hasta que se la haya comido toda.
La lengua también puede acariciar las orejas siendo el lóbulo es el punto más sensible tanto en hombres como en mujeres. Lo mejor para acariciarlo es tratar de moverlo con la lengua, empezando con movimientos suaves, para que poco a poco se vayan haciendo más rápidos.
También se puede recorrer con la lengua el interior de la oreja hasta llegar al umbral del oído interno. Esto se asemeja a una penetración y, sobre todo en las mujeres, resulta muy gratificante.

Otra técnica, aunque no francesa como la anterior, es lamer cualquier parte del cuerpo, por ejemplo el vientre, y luego soplar sobre esa zona suavemente. Para esto hay que humedecer bien la lengua con saliva, pasarla totalmente extendida sobre la zona elegida y soplar suavemente para que a la pareja se le erice la piel.
Deslizar la lengua por toda la columna vertebral, desde el cuello hasta el coxis es un masaje sensual y muy estimulante, además de recorrer una zona muy erógena.
A la hora de acariciar con la lengua no hay que olvidarse del ombligo; en este caso, la punta de la lengua lo rodea con movimientos circulares, o bien se introduce la lengua en el interior del ombligo de la pareja. La mueve como si tratara e llegar hasta el interior del vientre a través del ombligo.

CARICIAS EN LOS PARPADOS
Las caricias con los párpados no es el tipo de caricias más común y conocido, sin embargo, los párpados tienen una suavidad tal que producen una agradable sensación al pasarlos por la piel. Es una práctica recomendada ara que la hagan las mujeres sobre los hombres. Ella pasa sus párpados suavemente por los labios del hombre y, si le apetece, él puede besarlos.
También se pueden recorrer los pezones del hombre, la mujer va moviendo suavemente la cara de un lado a otro y alternando esta caricia en cada uno de los pezones de su compañero.
Otro lugar donde la mujer puede experimentar este tipo de caricias es en los testículos y el pene del hombre, para excitarlo. Igual que anteriormente, los movimientos de la cara son suaves y sin abrir los ojos.

CARICIAS CON LAS PESTAÑAS
Igual que las caricias con los párpados, hacerlo con las pestañas es una forma desconocida de acariciar, pero también muy excitante y, generalmente, es mejor que las realicen las mujeres sobre los hombres. Para acariciar con las pestañas es conveniente que la mujer parpadee repetidamente. Se pueden pasar por la cara del hombre, especialmente por la boca. Por ser el cuello una zona cargada de sensibilidad, si se acaricia con los párpados la parte lateral del cuello, por debajo de las orejas y encima de los hombros, puede ser muy agradable.
Otra zona indicada para este tipo de caricias es el vientre, el que se puede recorrer de arriba abajo o bien en movimientos circulares. También los testículos y el pene pueden ser muy sensibles a las caricias con las pestañas.

CARICIAS CON EL PELO
Si la mujer tiene el pelo un poco largo (aunque cuanto más largo mejor) puede acariciar con él al hombre. Lo más conveniente es que el hombre se tumbe de espaldas con las piernas extendidas y los brazos a los lados. La mujer se puede sentar a horcajadas sobre él o sentarse a su lado, inclinado su cabeza hacia abajo para que el pelo toque el pecho de hombre. Ella mueve la cabeza hacia los lados como diciendo ¡no!.
También se puede pasar el pelo por la cara del hombre, tratando de que esto no le produzca cosquillas, sobre todo en la nariz, ya que puede provocar el estornudo y romper toda la magia que se ha creado.

CARICIAS CON LOS PECHOS
Para la mujer las caricias en sus pechos son una de las más excitantes, sin embargo, con ellos puede provocar sensaciones diferentes en el hombre, realizando unas caricias muy provocadores. Para estar más cómoda, la mujer se sienta a horcajadas sobre el hombre que está tumbado de espaldas, ella baja su cuerpo sobre el hombre hasta que sus pechos toquen el torso del hombre. Para que estas caricias resulten aún más gratificantes, se aconseja echar aceite sobre los pechos o bien poner el aceite en las zonas que se van a acariciar con ellos.
La mujer se puede mover hacia arriba o hacia abajo, con movimientos circulares, o hacia los lados. Ella tiene que pasar sus pechos por los de su compañero intentando que los pezones de ambos entren en contacto.
Otro lugar por donde puede pasar sus pechos en forma de caricia es por la boca del hombre. Puede permitir que él se los bese, o si lo prefiere, jugar a que él no pueda cogérselos. Para esto es mejor usar un poco de nata o leche condensada.

CARICIAS CON EL PENE
Lo mismo que la mujer acaricia al hombre con sus pechos, éste puede hacer lo mismo con su pene, y especialmente en los senos de la mujer. Ella se tumba boca arriba y el hombre se pone de rodillas, con las piernas a los lados del cuerpo de su compañera, debe hacer el esfuerzo de no sentarse con todo el peso de su cuerpo sobre la mujer. Las caricias con su pene comienzan en los pechos de su compañera y lo pasa de uno a otro, bien sujetándolo con la mano o no.
También puede propiciar otro tipo de caricias acercando el glande al pezón de la mujer, moverlo suavemente o bien hundirlo en el pezón.
Otra forma es ponerse de rodillas, con la cara de la mujer debajo de sus piernas y pasarle el pene por la boca, puede, como en las caricias anteriores, dejar que ella lo bese o bien jugar a que no puede cogerlo. El hombre puede con su pene excitar el clítoris de la mujer, moviéndolo suavemente alrededor de este órgano, y también acercándolo a la vagina, pero sin llegar a penetrar.

CARICIAS CON EL DEDO GORDO DEL PIE
Aunque con el dedo gordo del pie resulte un poco difícil hacer caricias, resulta muy estimulante para la mujer que el hombre le toque con él el clítoris. Para lograr estas caricias, lo mejor es que el hombre esté tumbado boca arriba, con las piernas extendidas y la mujer sentada con las piernas abiertas y extendidas pasadas a los lados de las piernas de su compañero, apoyada con los codos o las manos echadas hacia atrás, casi tumbada. El hombre dirige el dedo gordo de uno de sus pies a la vagina de su compañera y le acaricia el clítoris. Esta es una caricia no muy frecuente, pero que vale la pena intentar.
Todas las caricias que se describen, así como los besos y más abajo los masajes, son sólo propuestas para innovar en las relaciones sexuales; la pareja debe seguir su propio instinto y experimentar lo que más le apetezca o acomode de acuerdo con cada situación. Tampoco es un manual que debe seguirse al pie de la letra y en cada relación intentar realizar todos estos consejos. Cada uno sabe en su momento lo que debe o puede hacer.

MASAJES
Las manos son la parte del cuerpo humano más indicada para acariciar. Por un lado, son buenas para la caricia y el masaje por la facilidad de moverlas por el cuerpo de la pareja, además, como están cargadas de energía, transmiten al compañero diversas sensaciones. Por otra parte, al tocar otro cuerpo las manos reciben las vibraciones del otro. A través de las manos se intentan excitar a la pareja, pero, asimismo, también se excita el que da el masaje, por el mero hecho de tocar.
Un masaje es un buen comienzo para el acto sexual. Cualquiera puede dar un masaje, sin ser un experto. Se recomienda el uso e aceites aromatizados que se pueden encontrar en cualquier comercio especializado. El aceite de almendras no tiene ningún olor y está muy indicado para los masajes.

PECHOS
Acariciar los pechos de la mujer es una de las técnicas básicas para conseguir excitarla. El hombres se unta las manos con un aceite. En un primer momento, se acaricia todo el pecho de la mujer con la palma de la mano, por arriba y por abajo del pezón. Se puede usar una mano y alternar el pecho izquierdo con el derecho o con las dos manos cada uno de los pechos.
El hombre puede coger los pechos de su compañera y apretarlos suavemente y, si está usando las dos manos, puede tratar de juntarlos y volver a separarlos. Cuando el hombre se de cuenta que la mujer está excitada, puede coger entre sus dedos, pulgar e índice (o medio) el pezón de su compañera y retorcerlo suavemente. El hombre también puede pasar las uñas alrededor del pezón de la mujer, sin llegar a cogerlo.
La mujer también puede dar un masaje al hombre en los pechos y en el tórax; se emplean más o menos las mismas técnicas, con las manos extendidas se dibujan círculos alrededor de los pechos del hombre. con los dedos pulgar e índice, le coge el pezón o la tetilla a su compañero y se los retuerce suavemente.

VIENTRE
La mujer y el hombre pueden dar y recibir un masaje en el vientre sin diferencias. El que vaya a recibir el masaje se tumba boca arriba, con las piernas estiradas y las manos a los lados del cuerpo, sin que estén rígidas. El otro se sienta a horcajadas sobre los muslos del que está tumbado y comienza por darle el masaje, que consiste en poner una sola mano abierta, con la palma apoyada en el vientre del compañero y realizar con la mano un movimiento circular, en el sentido de las agujas del reloj.
Una segunda fase es amasar el vientre. Consiste en mover las manos, como si se estuviera trabajando con una masa. Se trata de coger la piel del vientre en el hueco de la palma de la mano, hundiendo los dedos y deslizando la mano. Para terminar se pone una mano sobre la otra y se repite el primer movimiento.

CUELLO
Uno de los dos debe tumbarse boca arriba, mientras el otro se arrodilla detrás de él, con las piernas apoyadas en los muslos, de tal forma que la cabeza del que está tumbado se apoye en las rodillas del otro. Éste comienza por acariciarle suavemente la nuca, luego se pasa una mano extendida por el lado del cuello, moviéndola hacia arriba y hacia abajo. Por último, con los dedos presiona suavemente todo el contorno del cuello, desde detrás de la oreja hasta la nuca.

CARA
Un masaje en la cara es más indicado para relajar los músculos faciales y la tensión que para excitar propiamente.
Se debe comenzar por la frente, acariciándola con las yemas de los dedos pulgares, formando círculos que parten el entrecejo hasta el comienzo del cabello. Luego se sigue por las cejas, masajeándolas con los pulgares de dentro hacia afuera; se pasan también los dedos pulgares por las orejas, repetidas veces. Se acarician también los lados de la nariz y los pómulos. La boca sí es una zona muy erógena, por lo que se puede detener más tiempo en ella, pasando los pulgares por los labios y las comisuras.

PIES
La reflexología es una ciencia y para dar un masaje completo en los pies es necesario haber estudiado lago de esta ciencia. Sin embargo, como sólo se trata de estimular a la pareja conviene hacerlo suavemente sin presionar con los dedos en la planta de los pies. Con los pulgares se acaricia la planta del pie de arriba hacia abajo, sin presionar. Se masajea también en los huecos de los dedos, uno por uno, pasando el dedo índice. En el empeine se da un masaje con toda la mano abierta.

ESPALDA
Para presionar los músculos de la espalda conviene pasar las manos estiradas de abajo hacia arriba. Las palmas de las manos estarán apoyadas con los pulgares casi tocándose y la muñeca cerca de las nalgas. Se deslizan presionando por toda la espalda hasta el cuello, se separan y bajan suavemente. Esto se puede repetir varias veces. Luego conviene realizar un movimiento propio de los mejores masajistas que consiste en que con el borde exterior de las manos se dan ligeros golpes por toda la espalda. Los dedos deben estar muy sueltos para que se choquen unos con otros al dar los golpes. Otra forma es poner las manos de tal forma que los dedos pulgares queden a los lados de la columna vertebral y el resto casi abrazando la cintura. Los pulgares van haciendo círculos a lo largo de cada lado de la columna. Para terminar, se dan unos golpes muy suaves con la mano puesta en forma cóncava, como si la espalda de la pareja se tratara de un instrumento de percusión.

MUSLOS
Los muslos son una zona muy erógena del cuerpo, así que un buen masaje puede ser muy estimulante. La persona que va a recibir el masaje, es mejor que se tumbe primero boca arriba.
Se comienza pasando las manos suavemente por los muslos, desde la parte superior hasta los costados, desde la entrepierna hasta las rodillas. Luego se realiza el movimiento de amasar, para esto las manos deben estar puestas atravesando los muslos. La persona tumbada se cambia de posición y, entonces, se maneja la parte posterior de los muslos y las nalgas, también con suaves movimientos con la palma de las manos y luego amasando. La zona que rodea al ano y el perineo es una zona muy sensible, de ahí que baste con que se deslice, suavemente, el dedo índice por ellas para excitar a la pareja.

PATAS DE ARAÑA
Existe una forma de masaje que se hace con la punta de los dedos. En realidad no es un masaje porque no se toca el cuerpo de la otra persona. Se trata de que uno de los dos se tumbe en la cama boca arriba y con los ojos cerrados. El otro le pasa la yema de los dedos por el vello de la piel, sin llegar a tocarle. Las zonas más adecuadas son aquellas en las que hay más pelo, pero es corto. Por ejemplo en los muslos, los brazos, el vientre, la barbilla de la mujer. Si la otra persona está boca abajo, se puede acariciar la espalda, las nalgas y la parte superior de los muslos.

UN MASAJE EN UN BAÑO DE ESPUMA
Una buena forma de comenzar una relación sexual es tomar juntos un baño de espuma. Para salir de la rutina se puede utilizar un gel perfumado o de frutas. Una de las primeras cosas que se hace es enjabonarse, mutuamente, la espalda, primero uno y luego el otro; se frota suavemente con las manos, una esponja, un guante de crin o un cepillo. El cuello se masajea suavemente. El pecho es aconsejable masajearlo con las manos, especialmente los de la mujer. Se sigue por las piernas y por los pies, en todas estas zonas hay que dar un suave masaje. Tomar una copa de champán o de algún licor preferido es un buen estimulante y una agradable forma de relajarse.

22 enfermedades que podrían curarse teniendo sexo apasionado... ¡Ya no hay excusas!

           Esta entrada Pertenece a http://www.enfemenino.com
              es una pagina que sigo y que encuentro bastante interesante la cual recomiendo
            espero que sea de utilidad a todos los que siguen mi blog
           Por ese motivo he querido mantener al 100X100 el formato original
 
 
 
 
La Universidad norteamericana de Wilkes, en Pennsylvania, ha publicado recientemente un interesante estudio para el que, varios especialistas y terapeutas sexuales, han analizado y avalado los beneficios físicos de practicar sexo, al menos, dos veces a la semana.

Según las conclusiones del mismo, tener sexo de forma periódica, contribuye a que nuestro organismo libere un anticuerpo denominado inmunoglobulina A o IgA, responsable de protegernos físicamente frente a infecciones o posibles enfermedades.

En base a estos hallazgos, los responsables del estudio, han concluido que, las relaciones sexuales, pueden convertirse en un gran aliado cuando hablamos de algunas de las enfermedades más comunes de las sociedades modernas actuales.

Migrañas, depresiones, colesterol, incontinencia, insomnio o dolores articulares, son algunos de los beneficios más destacados que puede proporcionarnos el sexo, pero no los únicos. A continuación te contamos hasta 22 enfermedades diversas que podríamos contribuir a evitar si disfrutásemos de relaciones sexuales de forma regular:
 
1. Contribuye a terminar con los dolores de cabeza gracias a la liberación de oxitocina y el aumento del nivel de endorfinas. Actúan como analgésico natural y cuerpo y mente se relajan.

2. Ayuda a mantenernos en forma y cuidar nuestro corazón. Tonifica nuestros músculos y mantiene nuestra línea ¡podemos llegar a quemar más de 200 kcal. en media hora!

3. El sexo protege contra el cáncer de próstata. Las eyaculaciones frecuentes -al menos cinco veces a la semana- reduce el riesgo de cáncer de próstata

4. Previene el envejecimiento. Hace que nos mantengamos jóvenes y mejora nuestra apariencia, autoestima y seguridad.

5. Antidepresivo natural. El orgasmo es un potente relajante físico y emocional. Ayuda a crear patrones de sueño y relaja la tensión nerviosa segregando serotonina en el cerebro que mejora nuestro humor.

6. Nos protege de la incontinencia fortaleciendo la región pélvica y evitando el riesgo de pérdidas asociados a la edad.

7. Sana nuestra mente. Nos llena de energía, ternura y vida. Alimenta nuestros deseos, incrementamos nuestra empatía.

8. Contribuye a terminar con el insomnio. Facilita la creación de patrones de sueño en los hombres, con somnolencia posterior. En las mujeres, la eliminación de toxinas tiene un efecto relajante.

9. Incrementa nuestra felicidad. Las personas más activas sexualmente tienen mejor humor y sistema inmunológico y tienden menos a la depresión.

10. Nos protege de enfermedades de la piel y cuida de nuestros huesos y músculos. La testosterona, responsable directa de esta protección, disminuye con la edad. Practicar sexo la libera.

11. Potente aliado frente al cáncer de mama. La estimulación de la mama en la mujer contribuye a liberar oxitocina, clave por su protección frente a este tipo de cáncer.

12. Cuida de nuestro corazón. Incrementa producción de estrógeno en las mujeres, muy importante en dolencias cardiacas. En los hombres, una vida sexual activa reduce el riesgo en un 50%.

13. Mejora nuestra autoestima. Nuestro cuerpo emite gran cantidad de feromonas durante el sexo que nos hacen más deseables. Nos sentimos atractivos y por tanto más seguros de nosotros mismos.

14. Protege frente a gripe y asma. Incrementamos la producción de los anticuerpos (inmunoglobulina A) que nos protegen de las infecciones virales. Además actúa como antihistamínico natural

15. Mejora nuestro autocontrol. Suaviza y reduce nuestro estrés a la vez que favorece auto-confianza en la pareja.

16. Prolonga nuestra vida activa. Nos hace sentir más jóvenes pero también retrasa el envejecimiento gracias a la liberación de hormonas como la DHEA y los estrógenos.

17. Alivia dolores musculares y articulares. La estimulación vaginal incrementa la tolerancia al dolor a la vez que actúa como analgésico aliviando calambres menstruales, dolores de espalda, artritis, etc.

18. Cuida de nuestros dientes. La saliva limpia ayuda a mantener a raya la placa dental a la vez que disminuye los niveles de ácido.

19. Protege a mujeres de posibles enfermedades mentales gracias a la regulación de hormonas.

20. Vigoriza la pelvis y mejora nuestra sexualidad. Muy recomendable de cara a embarazos y partos pero también porque, cuanto más ejercitada esté nuestra pelvis, más placer obtendremos durante el sexo.

21. Buen aliado contra la creación de trombos en sangre. Durante el coito, nuestro corazón se acelera mejorando los niveles de oxígeno de sangre y la tasa de flujo de esta.

22. Contribuye a la felicidad en general. Fortalece nuestra relación de pareja, mejora nuestra intimidad. Diversos estudios han concluido que las personas que más sexo practican suelen corresponderse con aquellas que se sienten más felices.
Como ves, las posibilidades son infinitas, por eso, para que vayas entrando en ambiente y preparándote para esta noche, te recomendamos que no te pierdas las transgresoras creaciones eróticas del artista Loui Jover. Una magnífica forma de comenzar a fantasear y, por supuesto, cuidar de nosotros mismos.
 
6 Comentarios
Publicado por Borja Gutiérrez
Publicado en 25 de marzo de 2015
 

 

 
                                                       
 
 

jueves, 24 de enero de 2013

MAS JUEGOS DE PAREJA


Teléfono caliente. El juego consiste en excitar a tu pareja desde la distancia. Con una voz sexi en la que le dirás como estas vestidas, que te gustaría hacer con él si estuviera a tu lado… en fin descríbele con lujo de detalles tus pensamientos más oscuros y notaras como sus niveles de excitación le harán subir el tono de voz.
No me mires y te hago lo que quieras. Este juego consiste en vendar los ojos de tu pareja para sorprenderlo con todo tipo de encantos seductores que lo conduzcan al placer. De tus besos e imaginación depende que el otro disfrute a ciegas de todo lo que le estas brindando hasta que explote de excitación y deseo.
Striptease. Es bien sabido que a los hombres se les conquista por medio de la vista, así que ponte lo más sensual que tengas, como un sexi liguero, que acompañado de suaves movimientos y música, serán los protagonistas para una noche de pasión en la que el objetivo es brindar sensaciones visuales de erotismo. Recuerda que la clave de un buen striptease es quitarse la ropa poco a poco para que el nivel de excitación vaya subiendo.


En pantalla. Una forma de captar los gestos y movimientos de tu pareja, es por medio de los espejos. Conviértete en el propio protagonista de tu película erótica en la que las sexis posiciones y los cuerpos desnudos son el elixir de aquellos que son más exhibicionistas y mirar los apasiona.










 








martes, 6 de diciembre de 2011

LA SENSUALIDAD

La persona sensual siempre inspira la atención y suscita en todos distintas reacciones asociadas con la sexualidad.Por definición, sensual se encuentra relacionado a las sensaciones, y sensualidad, a la disposición de disfrutar a plenitud los placeres de los sentidos, de los objetos y sujetos que los incitan o satisfacen, así como también está relacionado con el deseo sexual.Una persona sensual se deleita viendo, saboreando, tocando, oliendo y oyendo. Se relaciona con el mundo que lo rodea de una manera especial. Le encanta observar un paisaje, detalla las ciudades, su arquitectura, percibe a su gente, sus costumbres, el arte, las flores. Lo que ve, día a día, no se convierte en rutina, siempre descubre algo diferente. Cuando come se regocija con los alimentos y bebidas, y los degusta transformando cada comida en un acto placentero. Siente las texturas de cuanto toca y goza de ellas. Se recrea con los olores, no sólo de los platos o del medio ambiente sino de la gente y en particular de su pareja.


Cuando oye música o distintos sonidos se compenetra con ellos y escucha con atención y complacencia. Obviamente, una persona con estas características nunca aburrirá a su pareja y hará sentir muy bien a quien le acompañe.No es difícil imaginar un encuentro con alguien que le mire con detenimiento y le manifieste lo bien que se ve y que le diga lo bien que le queda su atuendo, que pregunte por la fragancia que usa y le manifieste que le atrae o cautiva su olor para comenzar, y que cuando pasen a mayores, le saboree gozando cada paso por su cuerpo, sienta sus olores más íntimos con satisfacción ,a la vez que esa persona le toque y acaricie con el hechizo particular de quien no tiene premura para llegar a la etapa culminante de la sexualidad, la cual también apreciará con notable intensidad.A esta altura usted se preguntará si es sensual o no. Pero, la verdadera pregunta que tiene que hacerse es si quiere o no ser sensual, porque los seres humanos, todos podemos aprender a serlo. Para ello, debemos educar a nuestros sentidos usando el pensamiento y los sentimientos. Lo primero es explorarnos y valorarnos a nosotros mismos y hallar nuestros puntos sensuales. A veces oímos decir que alguien no es precisamente una persona bonita pero sí muy atractiva porque es muy sensual. De esto se trata, de usar nuestra imaginación y nuestros sentidos hasta renovarnos hacia la dirección que decidamos. Piense, en cuanto a sensualidad se refiera, en cómo le gustaría que fuera su pareja, sin olvidar en cómo a su posible pareja le gustaría que fuera usted.
"La persona sensual nunca aburrirá a su pareja y la hará sentir muy bien viéndola, tocándola, oliéndola, oyéndola y saboreándole"

viernes, 15 de julio de 2011

Para que dure un amor: seducción y cortejo continuo



Giorgio Nardone, psicólogo y psicoterapeuta, padre de la terapia breve estratégica

Las mujeres sufren más por amor que los hombres?

La mujer es más compleja psicológica y biológicamente, siente más y, por tanto, tiene más espacio para sufrir.

Pues deme pautas para sufrir menos.

Cada nuevo amor se transforma y acaba; esto siempre es una pérdida, un luto. Pero también podemos aprender a cometer menos errores.

¿Cuáles son esos errores?

Gestionamos nuestras relaciones amorosas a través de lo que nos ha funcionado en el pasado; así establecemos unos guiones de relación que se convierten en inconscientes.

Y repetimos una y otra vez...

Exacto. Para huir del fracaso es esencial que sepamos que estamos representando un papel, cada vez más rígido, y que cambiemos de personaje.

¿Por ejemplo?

La lamedora de heridas escoge siempre hombres heridos y despechados por amor. Cuando ellos consiguen superar su trauma, la dejan. He estructurado 17 tipologías con las que las mujeres suelen abordar las relaciones amorosas.

¿Cuáles son las más comunes?

La desbordante: guapa, capaz, exitosa, que puede con todo y lo hace todo. Suele emparejarse con hombres complementarios.

¿Y cuál es su complemento?

El débil y sumiso, que le permite brillar y que acaba desilusionándola porque no está a su altura. Si escoge a un hombre más fuerte, lo asfixia con sus continuas críticas e intimidaciones. Debería flexibilizar su guión y aprender a utilizar otros guiones.

Pero si es bella, capaz y exitosa, ¿por qué debe cambiar?

Si quiere tener pareja, debe dejar más espacio al hombre. Otro papel típico de nuestros días es la mujer ejecutiva, la que le organiza todo a su pareja y se convierte en una segunda madre; por lo tanto, deja de ser interesante como compañera. La ejecutiva debería asumir rasgos de la amazona.

¿La amazona va por libre?

Tiene al hombre bajo su poder, maltratándolo si es necesario. Al principio tiene éxito, es segura y capaz, pero acaba siempre sola porque su ideal es imposible: un hombre que sea a la vez dominado y dominador.

¿Qué le sorprende tras tumbar en el diván a más de 15.000 pacientes?
Una paradoja: las mujeres son mucho más capaces que los hombres en casi todo, pero también se complican la vida sentimental mucho más que ellos.

Hay muchas mujeres solas.

Sí, pero no es una elección. Han repetido tantas veces su guión que están desilusionadas. No existe la soltera o el soltero feliz.

Pero los casados tampoco brincan de alegría.

El amor sabio tiene tres componentes que hay que cultivar: el primero es que la pareja no deje nunca de seducirse y cortejarse, tal como hacen los animales monógamos.

¿?

Los albatros o los lobos árticos repiten el ritual de cortejo en cada estación del amor. La segunda regla es la complicidad; es fácil detectarla observando cómo se miran.

Qué bonito.

Tercera: la exclusividad; lo que ocurre entre las dos personas es único e irrepetible con otra. El amor sabio no acepta el engaño, y es muy difícil de mantener: son como dos funambulistas caminando en paralelo en la cuerda floja y compartiendo la barra estabilizadora. Si uno se endurece, el otro se ablanda; si uno tropieza, el otro lo sostiene.

Y los hombres, ¿no tienen guiones?

Somos mucho más primitivos, menos complicados, tenemos cinco guiones: el macho, el intelectual-radical-chic-snob (insoportable), el calzonazos, el pigmalión y el capitán de aventura (fascinante, el que enamora a las mujeres y luego escapa).

¿Qué tipo es usted?

Capitán de aventura y algo pigmalión.

Ya.

Los guiones suelen estar mezclados. La mujer hada, por ejemplo, suele tener algo de seductora.

Lo de hada suena insuperable.

No se equivoca: es buena, capaz, guapa, elegante, inteligente, dulce y atenta con todos, y le mueven las mejores intenciones.

Entonces, ¿cuál es su error?

Quiere conservar la serenidad en su relación hasta el punto de que pasa por alto cualquier agravio. Su complementario es su opuesto: un maleducado, agresivo e infiel.

Te casas con tu mayor defecto, decía mi madre.

La complementariedad suele basarse en los elementos disfuncionales de la pareja. Todos los guiones son buenos, son el fruto del éxito, pero como las medicinas, demasiado se convierte en veneno. Hay que ser flexible. Y aceptar previamente las fases del cambio que el tiempo acabará presentando en la relación.

¿Qué deben saber las mujeres de los hombres?

El hombre desea que la mujer sea su amante, ellas deben saber provocar el erotismo en el hombre y mimarlo cuando se siente frágil.



¿... y los hombres de las mujeres?

El hombre debe hacer sentir a la mujer protegida y emotivamente segura; al mismo tiempo, debe ser el seductor que consigue rendirla con sus artes. La mujer adora al hombre que consigue robarle la relación erótica. Es una danza, un cortejo de amor.

martes, 24 de febrero de 2009

TIENE LA PASION FECHA DE CADUCIDAD?

Después de una larga convivencia, o incluso tras los dos o tres primeros años de relación, la vida sexual cambia ligeramente para la gran mayoría, y significativamente para algunos. Es verdad, que otros apenas notan diferencias, pero lo más frecuente es que el deseo sexual baje considerablemente para ambos, y la rutina de la cotidianeidad conduzca a una merma de la pasión, los cuerpos se habitúen y las mentes se acomoden en el sillón de la apatía sexual.

Helen Fisher una antropóloga norteamericana tras entrevistar a 800 personas que habían vivido un amor pasional constató que el 80% de ellas afirmaba haber sentido una pasión con fecha de caducidad, pues ésta desaparecía entre los 1 y 3 años. Si unimos a estos datos los de una encuesta de la Universidad de Cornell, (Nueva Cork) que señalaba cómo cinco mil personas entrevistadas de 37 culturas diferentes coincidían en que la pasión duraba entre 18 y 30 meses, empezamos a sospechar que después de ese tiempo las parejas que siguen juntas deben sustentarse en otros pilares más fuertes que dicho sentimiento tan efímeros.


Fisher completó su investigación con otro estudio realizado con la ayuda de la neuróloga de la Facultad de Medicina Albert Einstein de la University College in London, Lucy Brown, que consistió en escanear el cerebro de 34 personas mientras miraban la foto de la persona por la que sentían una atracción física. Al tiempo que la observaban se apreció en las imágenes de estos cerebros elevados niveles de dopamina o noradrenalina, o de ambos, tanto como una disminución en los niveles de serotonina.

La dopamina se encarga de las emociones, los sentimientos de placer y la motricidad. Cuando estés enamorado y sientas que se te acelera el corazón ya sabes quien es la responsable.
La noradrenalina es la encargada de generar los impulsos y la motivación.
La serotonina disminuye su presencia en momentos de enamoramiento.
Con estos resultados concluyó que lo natural es pasar del amor pasional al amor íntimo y maduro entre los dos y 4 años después de haberse unido, tiempo aproximado en el que estos neurotransmisores se mantienen en determinadas cantidades en el cerebro. Después, el amor y la confianza pueden ampliar la relación de pareja una o dos décadas más.

¿Entonces si realmente, tal y como dicen los expertos, la pasión tiene fecha de caducidad, cómo puede la pareja reciclar su vida íntima, cómo dar el gran paso hacia una convivencia más sosegada y estable?. Lo cierto es que algunas personas no pueden soportar vivir sin pasión y pasados los dos primeros años asumen, como si de una despedida anunciada se tratara, aquello de “lo nuestro se acabó”, porque entienden que una vez que eso se agota han perdido el impulso fundamental para lidiar con todos los obstáculos que el día a día conyugal les pudiera generar. Estos individuos suelen subirse regularmente a un nuevo tren cada dos o tres años con la falsa idea de que lo único que pueden hacer para ser felices es “empezar de nuevo, una y otra vez”.

En este sentido pudiera parecer que las parejas que llevan 20 o 30 años juntos y que dan muestras de casi adolescentes enamorados son cosa de magia o una especie en extinción. Sin embargo si les preguntamos el truco, no refieren ningún secreto que vaya contra la lógica para haber preservado esa llama, simplemente comentan serenos y convencidos que “no han hecho nada que no sea cuidar el amor, la pasión y la ternura año tras año, sin pretender que las cosas se mantuvieran por sí mismas”. Es decir, han sido mucho más activos a la hora de regalar detalles de amor al compañero, porque en el fondo se envejece como se ha sido y las relaciones sexuales en la madurez son un reflejo de cómo hayan sido en las etapas anteriores. Lo que no se utiliza se atrofia, lo que no se riega se seca, y lo que no se renueva pierde vigencia. Quienes se consideran más responsables para alimentar la pasión en su relación de pareja, se mantienen más años unidos que aquellos que creen que no depende tanto de ellos como de otros factores externos (la edad, las circunstancias económicas, etc.).

Nunca es tarde para reenamorarse, para redescubrir los motivos que nos hicieron fijarnos en nuestro compañer@, para volver a admirar al otro como si de la vez primera se tratara, para volver a sorprendernos gratamente con las cualidades de esa persona que nos acompaña en la cotidianeidad de nuestras vidas.
Es una cuestión de actitud. No podemos dar por sentado que la relación de pareja es una cosa finita y conclusa como una obra de arte, que una vez terminada se expone en la calle para que los transeúntes habituados a su presencia pasen delante de ella creyendo que siempre estará allí porque eses es su lugar. Más bien amar sería como una investigación permanente del otro y de uno mismo, en la que cada día hay aspectos nuevos que pueden sumarse a los anteriores para confirmar la elección. Un continuo aprendizaje de dos personas que comparten, disfrutan y sí, hacen el esfuerzo por aderezar su relación con sal y pimienta cuando hace falta, sin resignarse pasivamente a una cómoda comida caliente que termine volviéndose insípidamente cercana y conocida. Cualquier pequeño cambio, detalle de atención, expresión de afecto o juegos para despertar los sentidos y el erotismo pueden renovar el deseo y la pasión de aquellos que ya se conocen tanto (por dentro y por fuera).

jueves, 20 de noviembre de 2008

EL ARTE DE LAS CARICIAS

Dar y recibir afecto
El arte de las caricias
Saber cómo propinarlas crea un mejor ambiente sensual

Por María Fernanda, en 4 de Agosto de 2008

Es a través del tacto que podemos sentir calor y frío, el dolor y presión, pero también se pueden tener un mayor número de posibilidades ya que debido a este, podemos comunicar nuestros sentimientos, dando y recibiendo placer y expresando cuáles son nuestros deseos y necesidades. Sin embargo, a pesar de que el tacto es un sentido natural del ser humano, no necesariamente se da en las relaciones y es que lo más probable es que debamos redescubrir y percatarnos de este, ya que hay algunas personas que tienden a reducir la sesión amorosa al acto sexual.

Si bien cada pareja tiende a tener un estilo sexual y una evolución propia se sabe que la mayoría sigue un orden bastante muy parecido en lo que respecta a las caricias y juegos eróticos que se dan antes del acto sexual. Esto se debe a que cuando se inicia tal acto, las zonas erógenas son áreas que se piensan totalmente prohibidas, por lo que no parece ser adecuado estimularlas.

Así, caricias, besos y abrazos también forman parte de todo el acto sexual y en efecto constituyen los ingredientes que convierten la sexualidad en una experiencia donde ambos sienten mucha gratificación, tanto en el plano sexual como en el emocional.

Algo que también tiene que ver con las caricias es el masaje sensual puesto que hacerlo acerca a ambas partes, siendo una forma muy intima y erótica de poder recorrer el cuerpo del otro con las manos y a veces también puede ser una especie de preludio al acto sexual; mientras que se sabe que diferentes personas piensan que el simple hecho de recibir y dar un masaje ya constituye un forma de relación sexual.

Un masaje sexual le brinda a la pareja una sensación embriagadora con la que se puede llegar a alcanzar un mayor nivel de intimidad y además, un intercambio sexual más completo y fuerte. Así, con este masaje se puede aprender a liberar tensiones y bloquear el cuerpo y también el de la pareja; así como también poder experimentar placer a través de la relajación de los músculos que se encuentran tensionados y también cómo llegar a aumentar las emociones. Además, por ser un paso previo a una estimulación erógena no se deben tocar los pechos ni los genitales de la mujer hasta que esta no esté muy bien relajada.


Así, en el arte de acariciar intervienen dos factores muy importantes, el aprender a acariciarse y también el de dejarse acariciar, por lo que no necesariamente una persona debe concentrase solamente en las zonas erógenas más comunes, ya que la piel, en realidad todo el cuerpo humano tiene muchísimos puntos sensibles que se deben descubrir día a día de una relación amorosa.

En tal caso, las caricias que se dan de una manera suave con la lengua y los labios, así te recomiendo empezar en los lóbulos de las orejas, continuar por el cuello, seguir alrededor de la boca, y continuar por la nariz y las mejillas para luego recorrer el pecho del hombre, que en el caso de la mujer serán los senos, es decir sus curvas y los pezones luego llegar a la espalda, los costados, el abdomen, la zona del ano, las piernas, la zona trasera de las rodillas, el ombligo y terminar en los pies. Esta será una caricia que llenará de placer a la pareja así como también le dará una mayor conexión a ambos.

Además, también tiene una particular importancia el hecho de morder algunas veces estas zonas que te he descrito líneas arriba pero siempre con mucha delicadeza y pudiendo darte cuenta de cuál o cuáles son las reacciones de tu pareja y es que cabe destacar que muchas parejas disfrutan de estos mordisqueos durante el acto sexual en sí.

De otro lado, también existe una estimulación por pellizcos la cual es muy gratificante y se debe dar con gestos breves y simples, alrededor de todo el cuerpo de la pareja. Usualmente se utilizan el pulgar y el índice de la mano, aunque también se pueden utilizar los labios. Sin embargo, una persona debe ser totalmente delicada al ejecutar esto para que así se pueda obtener el efecto de excitación que se desea.

Las caricias tántricas
Las que se dividen en cinco fases:

Caricias suaves: ambas partes se acarician de una forma circular y luego de arriba hacia abajo durante unos quince minutos, puedes ayudarte con un aceite aromático.

Proximidad silenciosa: él detrás de ella pero sin llegar a la penetración; luego se miran intensamente y se besan con suavidad piel con piel y sin ningún tipo de inhibición, bloqueo, miedo o vergüenza.

Senos y genitales: momento de acariciar senos y genitales, con movimientos suaves y circulares. Esto puede durar una media hora más y aunque haya síntomas de querer directamente ir al grano, esto no debe ocurrir.

Energía integral: esta etapa tiene que ver solo con los genitales de la pareja, se debe recorrer toda la longitud del pene y él debe acariciar la vulva con suavidad y también ternura sintiendo que la energía sexual invade todo el cuerpo.

Penetración estática: descansen, tomen agua y coman fruta, ya que luego la mujer debe echarse sobre él para proseguir con la penetración pero sin que ella se mueva o él, simplemente deberán seguir acariciándose, mirándose a los ojos y concentrándose en el otro y lo que va sintiendo. Así, si la erección es muy alta, el hombre debe retirar a la mujer o respirar de forma lenta y profunda o también apretarse la zona del perineo con los dedos para evitar que aparezca la eyaculación.